Todo acabó y empezó a la vez. Mil y más lágrimas reprimidas. Sonrisas forzadas.
Mirar atrás es algo importante. Ir hacia adelante también es importante así como esa sensación que me provoca los trenes. Hoy la siento más que nunca.
Siento como si estuviera sentado en un tren, durante un viaje de ida con usted al frente mirando hacia el destino, y yo mirando como nos alejamos de la estación. Y luego de vuelta, sin cambiar nuestros asientos, yo vuelvo a ver mi futuro, y usted ve su pasado y la otra estación. Los dos hablamos, nos miramos, nos enojamos, reímos y también lloramos, recordando las historias durante 5 horas, que dura la travesía sobre los rieles en donde vamos juntos, pero no sabemos si agarrados al mismo destino.
Nos bajamos del tren y otra vez en el mismo lugar... otra vez se terminó y volvió a empezar.
Luego al lado del infinito paralelo de hierro con su madera perpendicular, estamos, ud y yo, besándonos debajo del cielo que más amarillo y naranja no se podría reflejar en la nostalgia y la sensación cuando tiembla la tierra y pasan los otros trenes de nuestras vidas. La sensación es tan fuerte, que me despierta.
Son las 9:00am, estoy en mi cama y acabo de soñar. Eso fue antier, el año pasado. En ese que acaba de terminar o éste que acaba de empezar están esas sensaciones, en mis sueños y en mi realidad.
1 de enero de 2010
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