Escultar es algo que quizá jamás lo haría. No soy bueno para eso. No soy bueno para las artes plásticas.
Imagínense haciendo algo que normalmente no harían, imagínense hacer eso, que normalmente no harían, todos los días. Y ahora dejen de imaginar... porque esto no es imaginación, es realidad.
Cada persona y gente que he conocido ha repetido el ciclo: hay algo nuevo, o alguien (y a veces soy yo ese objeto), lo conocen, lo palpitan, lo besan, lo quieren, lo aman, les cansa, lo consideran, lo olvidan, lo recuerdan algún día, lo vuelven a olvidar, y queda en la costumbre.
Todos pierden esa constancia; virtud o error mío que no tienen. Porque yo puedo ser constante y conocer y querer a alguien de la misma manera desde el primer día. Todos los días lo intento, naturalmente, sin pensarlo. Yo soy así e incluso quiero cada día más. Soy un hombre no común dicen y me hace daño ser así al parecer. La gente y las personas me valoran, pero no son como yo. No pueden recordar todos los días.
Yo, dicen algunos que soy egoísta... yo digo que soy egocéntrico por los demás. Yo pienso en vos, como mi espejo... que está guardado en una nave que manejás acostumbrada a seguir ese ciclo. Fuiste y sos el espejo, pero está quebrado... ese espejo tiene sólo una cicatriz que no te hice yo, y que no la hiciste vos... nada más existe desgraciadamente.
Acostumbrar los sentimientos y a las personas quizá jamás lo haría. No soy bueno para eso. No soy bueno para el arte de olvidar.