14 de octubre de 2011

Pala y un bosque

Perseverar es algo que aprendí de mi mamá.
Después de toda una madrugada con el router apagado y renegado, por fin puedo escribir mi sueño.
Mi sueño casi real, al frente de mi cama, al frente de mi baño y su vidrio porno.

Mi mamá, viendo hacia el vidrio y atravesando mi cuarto donde estoy durmiendo.
Y ella cava, cava.. y cava. Huecos y menos plantas.
Y ella sigue cavando, con tal de cambiarme el patio que veo por la ventana cuando me baño.

Hay cosas que están destinadas... como vivir, perseverar y extrañar.

5 de octubre de 2011

Escribamos por varas

Antes de levantarme, así fue:

Corriendo en la arena, escribiendo en ella. Me detuve un segundo para ver una bomba caer detrás del bosque en medio sonido del mar.
Salto a un campo de batalla, en la playa también. El mar, cliché, rojo. Claramente, había mil bombas y yo escribiendo en la arena.
Corte a negro. Cortando papel, en aquella aula más extensa que las otras, aquella que esta a 70 metros de la piscina donde me lancé sintiéndome ganador de otra guerra.
Estaba escribiendo unas letras, mi compañera, y yo las cortaba.
Salto, a llorar, me estoy ahogando con el ruido del océano. Estoy comiendo arena.

Todo se revolvió. Y estaba escribiendo, por varas, en mi compu, con el sonido del río atrás, la música de hace 10 años y el pensamiento perdido de todos los días.

Talvez nunca me levante.