22 de enero de 2010

Suicidio por una estrella

Retomo la línea inicial que tenía este espacio de contradicciones y madreadas y demás del señor este, que un día se levantó y supo que debía empezar a sustituír su cuaderno viejo por ceros y unos. Usualmente... como a ud le habrá pasado también, muy seguramente.

Y bien lo dije, soy uno más que hace un blog solo para subirlo al lugar desconocido que llamamos Internet, y contar... escribir, nada más. Lo dije, no me interesa jugar de "diferente".

Pero bueno, esa línea es escuchar canciones, titular, y dejar que el teclado hable.

¿Dios es un astronauta? No sé... mae... ¿voy a hablar de Dios? No. Nunca me desperté aquel día pensando en que alguien más le interesara qué putas es Dios.

Pero Dios es un astronauta, porque hoy me hizo darme cuenta que todos los días me suicido por una estrella... y me muero por contarlo, pero sé que no debo. Pero... ¡puta sal! Quiero contarlo... quiero que todo el mundo (mi mundo) lo sepa.

Pero, ¿para qué? ¿Para qué estoy sentado ahorita mismo escribiendo?

Hoy la irracionalidad gana. Por mucho.

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