Vos sabés.. cuando las cosas normales dejan una identificación eterna. Cuando una palabra termina por perseguirte en los recuerdos de la cotidianidad.
Cuando no puedo decir esa palabra para insultar, porque viajan mis pensamientos al pasado de hace una semana y el presente de hace un segundo.
Cuando digo esa palabra para insultar, logro reírme.
¿Cómo todo de repente es para sonreír?, como todo de repente es como un sueño... todo de repente, igual cuando como todo de repente se volvió gris.
Hoy como siempre soy vulnerable a los insultos de los demás, a tus insultos también. Y quiero ser vulnerable, a que me insultés, pero que vos también te podás reir.
15 de enero de 2010
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