29 de enero de 2010

No me veás cuando miro el atardecer

No, son esos segundos míos... no me veás cuando miro el atardecer.
No lo hacés, o yo nunca me di cuenta.
No me mirés, cuando hablás para vos misma.
No me mirés, cuando ni si quiera te estas dando cuenta que estoy hablando.
No me mirés.

Los atardeceres son para mí.

22 de enero de 2010

Suicidio por una estrella

Retomo la línea inicial que tenía este espacio de contradicciones y madreadas y demás del señor este, que un día se levantó y supo que debía empezar a sustituír su cuaderno viejo por ceros y unos. Usualmente... como a ud le habrá pasado también, muy seguramente.

Y bien lo dije, soy uno más que hace un blog solo para subirlo al lugar desconocido que llamamos Internet, y contar... escribir, nada más. Lo dije, no me interesa jugar de "diferente".

Pero bueno, esa línea es escuchar canciones, titular, y dejar que el teclado hable.

¿Dios es un astronauta? No sé... mae... ¿voy a hablar de Dios? No. Nunca me desperté aquel día pensando en que alguien más le interesara qué putas es Dios.

Pero Dios es un astronauta, porque hoy me hizo darme cuenta que todos los días me suicido por una estrella... y me muero por contarlo, pero sé que no debo. Pero... ¡puta sal! Quiero contarlo... quiero que todo el mundo (mi mundo) lo sepa.

Pero, ¿para qué? ¿Para qué estoy sentado ahorita mismo escribiendo?

Hoy la irracionalidad gana. Por mucho.

20 de enero de 2010

Deja vù

Hoy lo descubrí... enfrente de una caja con fondo negro y exterior inconcluso. Así como mi vida.

Adentro de la caja está mi presente, disfrazado de pasado y de futuro. Lo más importante en mi vida hoy.

Pero, es que hoy lo descubrí, ¡finalmente! Por qué tengo esos erorres de nanosegundos en mi cerebro, donde llega la información doble y me crea la fantasía de ver algo real que algún día soñé. ¡Carajo! todos los días que tengo uno muero de terror. Y más si son largos y repetitivos.

¡Hoy lo descubrí! El día que deje de tenerlos será cuando haya tomado un camino incorrecto, donde el destino ya no sepa cómo dibujar mi yo interior. El día que deje de tenerlos, es porque apartir de ese día no seré feliz nunca más.

15 de enero de 2010

Insulto

Vos sabés.. cuando las cosas normales dejan una identificación eterna. Cuando una palabra termina por perseguirte en los recuerdos de la cotidianidad.

Cuando no puedo decir esa palabra para insultar, porque viajan mis pensamientos al pasado de hace una semana y el presente de hace un segundo.

Cuando digo esa palabra para insultar, logro reírme.

¿Cómo todo de repente es para sonreír?, como todo de repente es como un sueño... todo de repente, igual cuando como todo de repente se volvió gris.

Hoy como siempre soy vulnerable a los insultos de los demás, a tus insultos también. Y quiero ser vulnerable, a que me insultés, pero que vos también te podás reir.

10 de enero de 2010

Sonrisas


Cuando llegué al espejo, con el amanecer afuera de la habitación, me ví. Entonces vi en mi mente, sus ojos, y recordé que son un espejo también, que reflejó una sonrisa que jamás fue tan elogiada, y que ahora trata de ser muy constante, porque recuerdo el brillo de madrugada de sus ojos, y no puedo más que sonreír.

Y no puedo más que sonreír, porque aprendí que puedo extender mis labios, y ser feliz, profundamente. Porque ya lo era, pero necesitaba sus ojos para poder verme.

A vos, gracias! Después de todo, aunque exista o no exista sangre, existen ojos espejos de madrugada y sonrisas, muchas sonrisas para vos y para mí.

5 de enero de 2010

¿Alguien puede vacunarme?

Llevo días con esta enfermedad. No, un momento... Sí, días, quizá más de 500 días enfermo.

Me han dicho que tome reposo. O que me distraiga un poco. A veces me han recetado estar con otras personas, y dicen que no es contagioso. Entonces puedo estar tranquilo. Por supuesto, estoy enfermo, entonces pienso en los demás primero.

En ciertas ocasiones me han dado pastillas. En otras me han dicho que crea en recetas naturales, que si uno se toma un té y ve el tiempo pasar naturalmente, se puede sanar.

Hay días que exploto, y ya no puedo levantarme más. Me siento enfermo. No quiero seguir. Hay otros días que lo ignoro y sigo, porque a un final no voy a contagiar a nadie. Igual puedo ir en el tren, no voy a contagiar a nadie. Nadie me observa tampoco, talvez ni me ven. No ven mi enfermedad.

Móntese, traiga la vacuna, usted sabe que las pastillas no sirven. Pero usted ni va a leer mi expediente médico. Ni eso. Ni aunque yo intente hundírselo en sus ojos con un beso a sus labios que saca melodías de los dos.

Bajaste las gradas de nuevo

Otra vez...

1 de enero de 2010

Se acaba o empieza

Todo acabó y empezó a la vez. Mil y más lágrimas reprimidas. Sonrisas forzadas.

Mirar atrás es algo importante. Ir hacia adelante también es importante así como esa sensación que me provoca los trenes. Hoy la siento más que nunca.

Siento como si estuviera sentado en un tren, durante un viaje de ida con usted al frente mirando hacia el destino, y yo mirando como nos alejamos de la estación. Y luego de vuelta, sin cambiar nuestros asientos, yo vuelvo a ver mi futuro, y usted ve su pasado y la otra estación. Los dos hablamos, nos miramos, nos enojamos, reímos y también lloramos, recordando las historias durante 5 horas, que dura la travesía sobre los rieles en donde vamos juntos, pero no sabemos si agarrados al mismo destino.

Nos bajamos del tren y otra vez en el mismo lugar... otra vez se terminó y volvió a empezar.

Luego al lado del infinito paralelo de hierro con su madera perpendicular, estamos, ud y yo, besándonos debajo del cielo que más amarillo y naranja no se podría reflejar en la nostalgia y la sensación cuando tiembla la tierra y pasan los otros trenes de nuestras vidas. La sensación es tan fuerte, que me despierta.

Son las 9:00am, estoy en mi cama y acabo de soñar. Eso fue antier, el año pasado. En ese que acaba de terminar o éste que acaba de empezar están esas sensaciones, en mis sueños y en mi realidad.