10 de enero de 2010

Sonrisas


Cuando llegué al espejo, con el amanecer afuera de la habitación, me ví. Entonces vi en mi mente, sus ojos, y recordé que son un espejo también, que reflejó una sonrisa que jamás fue tan elogiada, y que ahora trata de ser muy constante, porque recuerdo el brillo de madrugada de sus ojos, y no puedo más que sonreír.

Y no puedo más que sonreír, porque aprendí que puedo extender mis labios, y ser feliz, profundamente. Porque ya lo era, pero necesitaba sus ojos para poder verme.

A vos, gracias! Después de todo, aunque exista o no exista sangre, existen ojos espejos de madrugada y sonrisas, muchas sonrisas para vos y para mí.

2 comentarios:

  1. Ya era hora de que aprendieras a sonreir tito!
    jaja lo quiero montones santi! =D

    ResponderEliminar
  2. y yo Fa!! grax por todo! y qué bien que ud también esté sonriendo!

    ResponderEliminar