No, son esos segundos míos... no me veás cuando miro el atardecer.
No lo hacés, o yo nunca me di cuenta.
No me mirés, cuando hablás para vos misma.
No me mirés, cuando ni si quiera te estas dando cuenta que estoy hablando.
No me mirés.
Los atardeceres son para mí.
29 de enero de 2010
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