A veces se me viene a la mente una casa.
A veces estoy solo en ella
A veces estoy con usté.
Y aunque todas son ilusiones, hay algo que me baja por el estómago, entre miedo y emoción, cuando nos veo juntos en esa casa.
Es de verano. Usté tiene el cabello rojizo encendido. Y estamos a menos de una hora de la playa.
Como cuando había ilusión y emoción pura entre usté y yo.
Y cuando las cosas se vienen a bajo por la realidad fea. Donde todos los límites se ponen. Me devuelvo. Y vuelvo a ver la casa. Y estoy otra vez solo en ella.
Ojalá pudiera quitar toda esa realidad fea. Ojalá pudiera tenerla de vuelta a usté, la que conocí con ilusiones.
Hasta aquel día hace años en un bar o algo así por la U, que se vino abajo todo el sueño e ilusión inicial, yo no tenía frustración y no le provocaba frustración a usté.
Ojalá pudierámos dejar de decir que soñábamos, y empecemos a soñar otra vez. Y dejemos atrás la frustración, y volvamos a querer estar a menos de una hora de la playa.
28 de abril de 2014
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