El viento se hace presente... frío, una vez más. Y vuelan, mis labios, sin palabras, negros... neutros, sin movimiento.Y sus labios quizá estén desbordando demasiadas risas de alegría, burla, autoengaño o hipocresía... o todos juntos.
O talvez sus hermosos labios finos, estén recibiendo tantas lágrimas, que después en su almohada son capaces de recordarle por la mañana que usted es humana, y que se equivoca.
Pero mis labios no saben si debe haber tristeza y empaparse ellos de mis lágrimas, no saben si deberían gritar al viento su desgracia de estar secos, no saben si deberían empaparse ellos de sus lágrimas.
Hoy, mis labios son de ceniza y no saben si deberían o no regalar una resurrección.

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