No más discusiones directas, no más discusiones que se asemejan a una estirpe interminable, no más. Esta estirpe muere aquí, en mis pensamientos reflejados en palabras. En mis sentimientos reflejados en lágrimas.
Quizá usted no llegue a leer este momento, donde muere la ciudad que hay dentro de mí. Pero aquí, con la enseñanza que usted me dió, le dejo saber. Murió, y no puede renacer, si usted no renace.
Quererla de distintas maneras me hizo comprender que hoy tengo que dejar de querer seguir en esta familia soñada y frustrada.
Su indiferencia, como todas las demás, me asesina, me hiere más adentro de lo que usted ni siquiera percibe ni puede imaginar.
Sólo hubo una oportunidad para los Buendía. Para usted hubo varias. La estirpe nunca regresó. Márquez no renació a Macondo. Ud puede renacer. Ud puede hacer que mi forma de querer, sea como sea, y su forma de querer, sea tambíen como sea, renazcan. Yo ya no puedo seguir la historia de la estirpe de Macondo, y tampoco puedo hacer que renazca nada.
Usted está sola, yo también. Ud cree no estarlo, pero siento donde usted siente. La siento, aunque sea lejos, llena de tristeza y soledad, que no quiero tratar de ayudarla a remendar, y que no voy a hablar. "Silencio, mucho cuidado, miradas, silencio".
Frío Silencio...
17 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario