Necesito una fuerza que no dependa de nadie mas que de mí.
Todo mundo insiste en eso. Menos yo, que antes también insistía.
Sin esa fuerza me lleva la puta... como siempre me ha llevado.
Y lo peor de todo, es que las cosas así como son, no son como yo quiero.
O yo o Dios, pero no quiero a ninguno de los dos.
5 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario