El asunto es que uno aprende a golpes y a risas.
Los golpes son causados por otros y puestos en escena por mí. Tonto error.
Las risas son causadas a veces por mi y puestas en escena por ella. Hermoso acierto.
Yo aprendí algún día, que todo es mejor y sorpresivo si uno no se lo espera, sino hay demasiada expectativa.
Pero hoy no aprendí, solo recordé que no hay otra cosa más importante que seguir sacándole risas y escucharlas... en las nubes.
1 de mayo de 2011
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