22 de marzo de 2011

Una escoba o la casa quemada

De tan rápida que se mueve la mañana salí... sin ni siquiera abrir la llave del agua caliente, me fuí. Ni tan siquiera pude volver a ver de qué lado quedaron mis almohadas tapando mi celular.

Un día sin poder comunicarme, con estrés laboral y sin música, si.. mi reproductor se quedó al lado del celular.

Y cuando regreso, al frente de la puerta de mi casa... decido respirar y calmarme.

Abro la puerta, y lo que tengo es un desorden. La casa llena de polvo estancado de varios días y de hoy.

Mi próxima imagen, es la escoba arrecostada a una mesa, donde hay unos fósforos. El alcohol está en el botiquín, en mi cuarto en el segundo piso; donde está mi comunicación y mi música escondidas.

Puedo subir, pasar por mis cosas escondidas, y naturalmente por el alcohol. Luego bajar y olvidarme de barrer... y luego irme, dejando humo, y ya no polvo sino cenizas.

O puedo tomar la escoba, sin subir a mi cuarto, y barrer... llenar mis ojos de polvo con la esperanza de que alguien me ayude a volver a ver...

¿Qué hago?

8:00am... otra vez dejé la música y mi comunicar.

4 comentarios:

  1. Decisiones que casi a diario se nos presentan y que casi nunca elegimos la correcta.

    Me gustó la entrada, la he incluido en Blog & Roll si tienes alguna objeción no dudes en mandarme un mail.

    Saludos.

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  2. Los días así en que uno se siente mal deberían borrarse y empezar otros mejores.

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