En una espiral sin agua pero en un enorme mar.
No se siente el día y talvez tampoco la noche.
Cuanto desearía poder comerme un pequeño pez... Pero estoy en una balanza inestable. Y pareciera no serlo... Y todos ignoramos que es talvez cierto.
Yo tengo esperanza de comer pescado, y que lo otro sea mentira... que yo no estoy escribiendo tampoco, solo, al lado del sueño que talvez no me pertenece.
Oh cielo morado... Que debe estar mas gris que nunca. Como debía ser... Aunque yo todavía, aun hoy, no quiera que sea así. Ya no tengo trenes ni paradas al parecer... Ni rosas azules... Ni sé que quiero comer en realidad... Ni sé si yo soy el mismo pez que no calza en la balanza.
2 de marzo de 2011
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