Y ahi, cuando la luz vuelve, nos vamos a dormir.
Después de hablar con el tacto, con la voz y con la mirada aunque fuera oscuro.
Me faltó una simple decisión. No hay número aún.
Pero podemos construirlo en nuestra próxima llegada del celeste frío de madrugada.
14 de noviembre de 2010
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