Tanto el Sol, como la Luna, se esconden.
Se esconden para ceder a la oscuridad o a la luz.
Se esconden para dejar paso a un color rojo vivo efímero.
Se esconden para cumplir el ciclo.
El ciclo que finalmente se ha concluído, pero a medias.
El rojo vívido que para mi no es rojo, es azul.
La luz, que se encuentra guardada en una caja que ya no es mía.
La oscuridad de mis ojos, que sólo pueden leer algunos números y algunas letras.
Se esconden tus sentimientos y mis lágrimas. Y mis ganas de gritar cuando aún, sigo esperando que esta guerra perdida pase, y que el cielo sea azul... qué más puedo hacer?
16 de julio de 2010
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