No es un deja-vú... en realidad esto es un presentimiento.
Veo muchas estatuas blancas, gotas azules y transparentes, el cielo gris. Y un rojo melancólico y profundo pero sin intensidad.
El pasado se representa en este futuro, mediante canciones, que se construyeron desde maderas amarillas.
Y yo, yo estoy detrás de toda la multitud, viendo en silencio la combinación triste de colores.
Y me asusta mucho, con un miedo que desde hace mucho no era mío... pero algo me dice que me apropie de él.
Los deja-vús se cumplen, los presentimientos no siempre, y yo aún tengo esperanza.

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