Hace mucho no me monto en una montaña rusa, o algo parecido. Esa sensación fea y muy tuanis a la vez, de cuando uno va para abajo.
Esa sensación, quisiera como no sentirla más, y también sentirla aún más intensa. Regreso y repito... Duela más caer, despacio y sin saber.
No hace falta la montaña rusa la verdad. No me hace falta.
Es otra montaña la que necesito. Aunque no se vea, y aunque tampoco exista.
Escucháme esta noche. Mientras veo el sol detrás de esa montaña.
11 de mayo de 2010
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Lo bueno es q en un pais como este, el sol sale tambien por una montaña
ResponderEliminarpues si, eso es lo que nos sostiene!
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