Lo que nunca tendría, si hiciera caso a lo que me hizo llamar esto, mi espacio de No interpelar. Las respuestas.
Las tengo, talvez no como yo quisiera, pero tengo respuestas.
A veces de lo que escribo aquí, de las o los que leen y guardan silencio.
Como yo, en otros espacios... que doy respuestas, sin abrir mi boca.
Como cuando la miro a usté, y hablo, y hablamos... y sentimos.
Como cuando yo me duermo, y sueño, pero estoy despierto, en alguna nube.
Todos los días tengo respuestas, incluso cuando ando en las nubes, pero quizá aun me falta aprender a que no siempre son como quiero. ¿O no debería aprender eso?
Por eso me contradigo, por eso el título, por eso no interpelar, para obtener respuestas, ¿las que yo quiero?
15 de febrero de 2011
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