A través de él, mis ojos café.
Yo veo con ellos la nostalgia, de que todo mejora cuando no estoy.
Porque talvez algún día vuelva. Cuando aún mis ojos sean café.
Y mientras ella esté al otro lado, ese lado que mejora, yo voy a estar a través del cristal.
Del que una mano, una mirada y un saludo, dos días a la semana, voy a llorar, con mis ojos café, aunque no salga ni una sola lágrima.
17 de enero de 2011
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