Después del 100, lástima que ya no hay tiempo para llorar.
Lástima que ya no hay tiempo para hacer un berrinche.
Lástima que ya crecí, y que no puedo ser más débil.
Lástima que ahora, van a ser más de 100.
8 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario