7 de junio de 2010

Recordar

Vale recordar que me siento enfermo.
Vale recordar que soy feliz.

Quizá sea bueno recordarme que he probado muchos placebos en estos días y que en general todo se siente como tal... Como un maldito y tranquilizante placebo.

En realidad estoy recordando lo que la musica que suena en mi iPod me hace recordar.

Siento mucho miedo... como aquel día que sentí la presencia de alguien más en el cuarto.

Soy feliz pero tengo mucho miedo porque recordando me he dado cuenta que a veces sigo jodido... Sigo sintiendo el maldito futuro y me preocupa. Sigo sintiendo el pasado. Y los dos me tienen acostado... en una semana sabática con placebos que no deseo tener... en un común estado de soledad pero enfermo.

Y no puedo dejar de recordar... Es como que me pidan dejar de escuchar musica o sea que deje de respirar.

No quiero dejar de respirar, pero ni yo se si quiero o debo dejar de recordar

1 comentario:

  1. Guijarros de otra costa

    Hubo asientos en nuestro almanaque de plasticina
    en los que las palabras rezumaban como confesiones:
    bastaba un hola para guardar un silencio cómplice
    o un adios para callar el embuste inútil de despedirnos.

    Como un ejército improvisado, disfrazados de niños,
    quebramos sin planearlo los fríos vidrios de la rutina.
    Ahora, en los amplios asientos de este tren desenfrenado,
    cada peter pan mira por su ventana y olvida volar para siempre

    Hoy las rocas florecen donde antes hubo una fuente.
    No hay colores, ni bigotes falsos, ni alas de cera
    sino silencios de asensor, hambres de medianoche;
    solo la irremediable tristeza de sonreir sin ganas.

    Tanta agua corre por los ríos, que ni dos guijarros,
    arrastrados y olvidados por las mismas corrientes,
    pueden secarse al sol juntos en la misma costa,
    como dos amigos sobreponiéndose al tiempo.
    (DZ)

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